Precios · Lectura de 8 minutos

¿Cuánto cuesta una página web en 2026?

Es la pregunta con la respuesta más incómoda del sector, porque la respuesta honesta es «depende» y eso no le sirve a nadie. Así que en vez de decirte una cifra, te contamos los cuatro tramos de precio que existen de verdad en el mercado español, qué se está pagando en cada uno y cómo saber en cuál encaja tu negocio antes de pedir el primer presupuesto.

Documentos de presupuesto y una calculadora sobre una mesa de trabajo

Un presupuesto de web puede ir de 0 € a 15.000 € para lo que, desde fuera, parece el mismo encargo. No es que unos roben y otros regalen: es que la palabra «web» describe cuatro productos distintos.

El precio no lo marca lo bonita que queda, sino cuántas decisiones tiene que tomar alguien por ti. Cuantas más tomes tú, más barato; cuantas más delegues, más caro. Ese es todo el secreto.

Tramo 1 · 0 a 200 € — la haces tú

Aquí entran los creadores de webs por suscripción y las plantillas de marketplace. Pagas entre 10 y 25 € al mes, o una plantilla suelta de 50-80 €, y el trabajo lo pones tú: elegir la estructura, escribir los textos, recortar las fotos, montar las páginas y descubrir por qué en el móvil se ve mal.

Es una opción razonable si tienes tiempo y criterio, y muy mala si no tienes ninguno de los dos. El coste real no es la suscripción: son los tres fines de semana que le vas a dedicar y el resultado que después no te atreves a enseñar.

  • Lo pagas en tiempo, no en dinero
  • La suscripción no acaba nunca: si dejas de pagar, la web desaparece
  • La plantilla condiciona lo que puedes contar y en qué orden

Tramo 2 · 300 a 900 € — alguien la monta por ti

Es el tramo del autónomo, el estudio pequeño y el freelance con oficio. Por ese dinero recibes una web de entre cinco y diez páginas, con diseño decidido para tu negocio, textos escritos y las páginas legales puestas. Es el tramo donde trabajamos nosotros, así que tómate esta sección con el escepticismo que merece.

Lo que no cabe en este tramo: investigación de mercado, fotografía propia, tienda con miles de referencias, integraciones con tu programa de facturación o campañas de contenido. Si un presupuesto de 600 € te promete todo eso, está prometiendo horas que nadie va a trabajar.

La pregunta útil para comparar dos presupuestos de este tramo no es «cuánto», es «cuántas páginas y en cuánto tiempo». Si esas dos cifras no están escritas, no es un presupuesto: es una intención.

Tramo 3 · 1.500 a 5.000 € — se diseña desde cero

Aquí el precio deja de pagar la construcción y empieza a pagar las decisiones: quién es tu cliente, qué le frena, en qué orden hay que contarle las cosas, qué mide el éxito. La web resultante puede tener las mismas cinco páginas que una de 600 €, pero cada una está donde está por una razón que alguien puede explicar.

También es el tramo donde entra la fotografía propia, la identidad visual y las tiendas online de verdad, con catálogo grande, stock y envíos. Si vendes online, este suele ser el suelo, no el techo.

Tramo 4 · más de 6.000 € — es un proyecto, no una web

Portales con área privada, reservas, multi-idioma, conexión con un ERP, cientos de páginas. A partir de aquí ya no compras una web: contratas un desarrollo, con su análisis, su calendario y su mantenimiento evolutivo. Si tu negocio necesita esto y alguien te lo presupuesta en 900 €, huye.

Las tres partidas que casi nunca vienen en el presupuesto

Da igual el tramo: estas tres se pagan siempre y con una frecuencia sospechosa se «olvidan» hasta la factura.

  • Dominio: unos 10-15 € al año. Debe estar a tu nombre, no al de quien te hace la web.
  • Alojamiento: desde unos 60 € al año en adelante. Si te lo revenden con margen, pregunta cuál es el proveedor real.
  • IVA: el 21 % sobre todo lo anterior. Un presupuesto que no dice si lo incluye está escondiendo una quinta parte del precio.

Cómo comparar dos presupuestos sin ser del oficio

No compares el total. Compara cinco líneas y el resto se ordena solo: cuántas páginas, cuántas rondas de correcciones, quién escribe los textos, a nombre de quién queda el dominio y qué pasa el día que quieras irte.

Un presupuesto que responde esas cinco cosas por escrito es comparable con otro que también lo haga. Uno que no las responde no es más barato: es más impreciso, y la imprecisión se cobra al final.

Compara el nuestro con el que tengas

Presupuesto cerrado, lista de páginas y fecha de entrega en 24 horas laborables.