Google Ads · Lectura de 7 minutos

Cómo preparar tu web antes de invertir en Google Ads.

Se puede lanzar una campaña en una tarde. Lo que no se puede es esperar que funcione si la página donde aterriza el anuncio no está lista. Antes de pujar por el primer clic hay cuatro cosas que decidir, y las cuatro se arreglan más barato ahora que después.

Pantalla con una gráfica de evolución de visitas en color verde

En una campaña de búsqueda pagas por el clic, no por el cliente. Todo lo que pase después del clic lo pone tu página, y ahí es donde se decide si ese euro se convierte en un contacto o en un rebote.

Si solo puedes arreglar una cosa antes de lanzar, arregla la medición. Sin conversión registrada, la campaña optimiza a ciegas y cada semana que pasa aprende de datos que no existen.

1. Que la página diga lo mismo que el anuncio

Si el anuncio dice «reformas de baño en Barcelona», la página tiene que empezar hablando de reformas de baño en Barcelona. No de la empresa, no de los valores, no del catálogo entero de servicios. Suena obvio y es el error más común: casi todo el tráfico de campañas aterriza en la portada.

Esa coherencia no es solo una cuestión de conversión. Google evalúa la experiencia de la página de destino dentro del nivel de calidad, y ese nivel influye en lo que acabas pagando por clic y en la posición del anuncio.

2. Que cargue rápido en móvil y con datos

La mayoría de las búsquedas comerciales llegan desde el móvil, muchas veces con mala cobertura. Cada segundo que la página tarda en mostrar su contenido principal se lleva una parte de las visitas, y en tráfico de pago esas visitas ya estaban compradas.

Las métricas de Web Vitals dan una referencia comparable, pero la prueba práctica es más simple: abre tu página con el móvil, fuera de casa y con la caché limpia. Si te impacientas tú, se impacienta el que ha hecho clic en un anuncio.

  • Imágenes comprimidas y en formato moderno
  • Nada que bloquee el primer pintado: ni carruseles, ni fuentes de más, ni vídeos de fondo
  • El titular y el botón visibles sin desplazar la pantalla

3. Que el formulario sea corto y esté arriba

Cada campo que añades es gente que empieza a rellenar y no termina. Nombre, teléfono o correo, y una línea de mensaje suele bastar para calificar; el resto de datos se piden en la primera respuesta, cuando la persona ya ha decidido hablar contigo.

Y un detalle legal que además es de confianza: la casilla de consentimiento tiene que estar sin marcar y enlazar la política de privacidad. Marcarla por defecto no es un truco de conversión, es un incumplimiento.

4. Que la conversión esté medida antes de gastar

Una campaña sin conversiones registradas es una campaña que no puede aprender. El sistema optimiza hacia lo que le dices que es un éxito, y si no le dices nada, optimiza hacia clics baratos, que es exactamente lo que no quieres.

Antes de activar nada: comprueba que el envío del formulario dispara el evento, que el evento llega y que todo lo que necesite cookies pasa por el banner de consentimiento. Medir sin permiso no es una optimización.

Un orden que funciona

Si estás empezando, este es el orden que menos dinero desperdicia: primero una landing por cada cosa distinta que anuncies, después la medición, después la campaña y solo entonces el presupuesto diario que tenías pensado. Subir la inversión es la última palanca, no la primera.

  • Una landing por grupo de anuncios que prometa algo distinto
  • Conversión probada de verdad, enviando el formulario tú
  • Empezar con presupuesto bajo dos semanas y leer los datos antes de subirlo

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